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Bienvenidos a la Odisea, nuestra Bitácora de viajes.

Primeras sensaciones en Florencia

Bogdan y Carla nos cuentan las primeras sensaciones que han vivido en Florencia como usuario y acompañante de silla de ruedas. Sus sueños respecto al proyecto, las reflexiones que les está despertando descubrir la Florencia accesible.

Como diseñar y participar en una expedición

Organizar una expedición es una tarea complicada que lleva meses de trabajo, gestión y burocracia. Es necesario tener capacidad para la logística, saber gestionar recursos humanos, saber evitar los problemas y también solucionarlos…Aprende de la mano de Jordi Serrallonga.

Fotografía antropológica de la mano de Artisal

La antropología, del griego Anthropos “hombre o humano” y Logos “conocimiento” es descrita como una ciencia social que estudia al ser humano de una forma integral. Descubre nuestro aprendizaje de la mano de Artisal.

La Odisea: punto y final

Nuestra tarea orientada al turismo accesible se traslada a El mundo accesible, una plataforma que nace fruto del trabajo durante el Máster en Periodismo de viajes.

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jueves, 26 de abril de 2012

Fabio Tropea, o cómo ser y no ser

La teoría de los colores nos advierte que gracias a la combinación de pigmentos rojos, verdes y azules se puede producir luz blanca, mientras que combinando cian, magenta y amarillo se obtendría su antónimo, el señor de la oscuridad, el negro. ¿Por qué decimos que vemos la luz y no la oscuridad? Porque en la luz hay algo de calor, color y vivacidad que no tiene la oscuridad. Porque la oscuridad nos atemoriza y permite engañarnos, robarnos nuestras pertenencias más directas y adentrarnos en un mundo pantanoso de sombras y no-ideas. 

Teoría de los colores del poeta y científico alemán Johann Wolfgang von Goethe
Fuente: wikipedia


Precisamente el concepto de luz encaja perfectamente con el de comunidad: una sociedad que comparte valores, donde el calor humano es imprescindible, y nuestro color más vivaz sorprende al resto. Interrelaciones donde la incertidumbre de algunos se apelmaza con valores rígidos, aunque constantes, de otros. Como esa llama que nunca se apaga, en el posicionamiento de la luz se entiende en el mundo: en el posicionamiento de un grupo, también.

Basta con ver el significado del círculo como idea de comunidad natural y compartida – aunque construida por necesidad-  y en el de la flecha, esa rata sin escrúpulos y muchas ambiciones – fundamento de todo, un ejemplo sería McDonald’s- que pisotea a los demás llevándose sus bienes para luego volver a su nido postergado. 

El concepto de círculo también podemos encontrarlo como consecuencia de lo que aprendemos de generación en generación, en patrones familiares, como la relación entre padres e hijos, cuñados y sobrinos u otro ejemplo donde un vínculo sea el elemento unificador del grupo. Es decir, todos los grupos – definidos como conjuntos con un mismo fin, objetivos o ideales para obtener un resultado-.

 ¿A + B = C?
La comunicación, ese instrumento que permite hablar de los orígenes y el saber, la compartición de territorio y valores es, de todas, un instrumento de guerra, similar a otros creados antaño. Es éste un concepto que embarga sociabilidad e interconexión de normas, principios morales o ideológicos entre generaciones: sin éstos, no habría vínculos que los mantuviera suspendidos en ningún grupo social.  

El forastero, ese ser raro, terrorífico, que va en contra de la ley, no comparte vínculos con la sociedad y apechuga un futuro vertical y no horizontal -en el marco de las relaciones entre personas-, como el de la mayoría de los edificios de las grandes ciudades. Es el principal enemigo de la comunicación.Es el ser solitario, un enemigo sin escrúpulos que sólo se guía por su instinto, no quiere comunicar sino poseer. 
                      
La imagen del forastero ha impregnado la mayoría de mitos, cómics, películas y libros, etc. sobre este concepto.  Una ejemplo claro es la saga Crepúsculo, que juega con el concepto del muerto viviente representado en lobo, el mayor depredador de la historia en compañía de los hombres. El temor que desde siempre hemos visto reflejados en los lobos, que salían de su guarida para comer y retornaban a ella, ahora se representan en la sociedad como seres igual de terroríficos y con unos colmillos bien afilados, dispuestos a morder no sólo la manzana del árbol sino toda la comunidad de manzaneros del sistema. Es el primer gran forastero.

En contraposición, otro de los enemigos del planeta es la cucaracha, ese elemento “miniaturizado” que permite moverse por el intersticio de la sociedad y se reproduce con facilidad; y el virus –como una radio muy pequeña-, ese elemento invisible que muta y vuelve a mutar, se reproduce aún con más facilidad y cuesta más de matar. 

Símbolos y tradiciones
En la comida y la “gastronomía” encontramos el concepto de genio de una comunidad. Es el orgullo a negar la evidencia de que una comida autóctona puede cocinarse en más localidades o países alejados  de la cultura de procedencia, aunque eso pueda alertar una ira o malestar por parte de los que creen que es “suya” o “propia”. Este concepto está relacionado con el etnocentrismo y esa necesidad de pensar que nosotros podemos formar un grupo “propio” con valores “propios” que nadie más nos va a robar. 

Una consecuencia de este concepto es institucionalizar la propiedad privada en las personas – y en el artículo 33.1 de la Constitución Española- como un derecho, un medio de subsistencia “normal” en la sociedad. Ésta ha pasado de entenderse como el derecho individual y personal por antonomasia a articularse como una institución jurídica objetiva, cargada de limitaciones impuestas por la función social a la que se encuentra sujeta.

Reflexionemos un poco... ¿Qué son las tradiciones? No son más que símbolos arquetípicos de comportamientos que son repetidos más de dos veces y se extrapolan, se copian a otros lugares, convirtiéndose en festividades llamadas “propias” de cada territorio. Resulta contradictorio, pero si juntáramos las tradiciones de todas las culturales, veríamos que todas tienen algo en común: algún símbolo en especial. Aunque seguramente el círculo visible o invisible de esa tradición es el punto ecuánime de todas éstas, cumpliendo con la función de compartir.

La conclusión de todo este entramado es que el ciudadano se ha ido fragmentado: es una persona que lo conoce todo por televisión, incluidos esos chismorreos que antes se hablaban en pueblos y ahora se hablan en reality shows o simplemente en el nuevo concepto de  “programa blanco”. ¿Por qué ocurre eso? Definitivamente, por la necesidad de permanecer en el círculo, ese círculo que no se regula a sí mismo y que cada vez produce más y más flechas, más y más desvíos, más y más frustraciones.  Sin duda, un mar de dudas para tanta seguridad revalorizada en los grupos.

Hasta que no nos demos cuenta de la importancia de regularnos a nosotros mismos como parte de nuestro ecosistema sin presión alguna, ni la idiosincrasia y la soberbia que aparentamos debido a creencias aprendidas tan sumamente importantes para nosotros –por ejemplo, que el individuo es una propiedad en cotización constante aquí y allá-, no habrá nada que hacer, ni nada que construir en la sociedad homínida de la que todos pertenecemos y formamos parte, por y para siempre.

martes, 24 de abril de 2012

Los misterios de Tassili


Tassili N'ajjer
Fuente: TravelsFy


Sur de Argelia, desierto del Sahara. Un paraje desolado, estéril, desértico y casi sin vida, alejado de toda civilización. Parece imposible que el hombre pueda establecerse y crear nada. Ahora bien, el Sahara no siempre fue el que desierto inhóspito que conocemos hoy en día; hace tiempo fue un paraje fértil cuyos fluentes ríos y valles rebosaban de vida. 

En el curso de uno de estos ríos, el Igharghar, se afincó hacia el octavo o séptimo milenio anterior a nuestra era una civilización avanzada que dejó su legado a través del mayor registro pictórico rupestres del mundo: el valle de Tassilin’Ajjer. Tassili, que en lengua bereber significa “meseta de los ríos”, es un enclave montañoso con paisaje lunar que oculta en sus numerosas cavidades una cantidad inestimable de pinturas rupestres que representan un testimonio clave sobre la historia de este remoto desierto y sus habitantes. 

Junto a las pinturas rupestres de la vida cotidiana, elefantes, jirafas, cazadores o pastores, aparecen otros seres de aspecto anómalo y actitudes extrañas. Son las pinturas que Henry Lothe, quien dirigió la primera expedición para analizar las pinturas, denomino “cabezas redondas”, y que muchos han relacionado con los extraterrestres. Tassili es un lugar donde algunos han querido ver pruebas de algo de nunca existió, pero su realidad es aún más fascinante. 

Cabezas redondas en Tassili N'ajjer
Fuente: 3djuegos


Religión esculpida en imágenes
Algunos de los lugares con pinturas en Tassili, eran de culto. Así lo demuestra la ubicación de grandes monolitos de piedra a modo de templos en donde estaban dibujados grandes sacerdotes y sacerdotisas en actitud de celebración de liturgias desconocidas. Un mundo onírico o de clara influencia transcendental. El viaje del alma tras la muerte, ayudada por los espíritus de otra dimensión.

El hecho de que algunas pinturas reflejan la presencia de chamanes se sustenta por la presencia de mascaras, de manos levantadas pidiendo protección y de artilugios de servicio litúrgico. Algunos creen que los cabezas redondas fueron de otro mundo, no  extraterrestre, pero sí de otra dimensión, efecto de la ingesta de setas alucinógenas. 

¿Heredó Egipto este chamanismo?
Este viaje del alma tras la muerte está representada en formas precursoras de la misma simbología religiosa que se puede observar en Egipto años más tarde. Así pues, algunos investigadores sospechan que los antiguos egipcios fueron herederos de la tradición  chamanica de África.

Según Herodoto, las vías de comunicación de esa época fueron tres, y todas ellas terminaban en Abydos, la ciudad santa del Nilo. Se cree que la tercera ruta, llamada todavía hoy “ruta de los grandes nómadas”, pasaba por Tassili. Algunos autores afirman que las concepciones religiosas y conocimientos primigenios del pueblo egipcio llegaron de mano de un pueblo que arribó desde el sudoeste, donde se encuentra precisamente la meseta TassiliN’Ajjer. 

Todo esto hace cuestionarse si habría que cambiar la historia. Quizá hace 9.000 o 10.000 años floreció en el Sáhara una cultura de la que no tenemos información. Un pueblo que se vio obligado a huir cuando el Sáhara inició el irreversible proceso de desertización, y que habrían llevado sus motivos artísticos y costumbres al Nilo. Puede que los pobladores de Tassili fueran los ancestros de Egipto.

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lunes, 23 de abril de 2012

Antropología: una mirada al ser humano



Amo y esclavo



Desde tiempos ancestrales hemos querido dominar como grupo mayor a otro considerado ‘de baja clase’ o menor en algunos de sus valores o comportamientos. La lucha de clases siempre ha existido, ya lo afirmaba Aristóteles en su mito del hombre y el esclavo, donde el hombre puede crearse por medio del animal que fue mediante la lucha. Esta lucha de prestigio debería concluir con la muerte de uno de los dos adversarios, pero para que la historia continúe y alguien los reconozca, es preciso que ambos sobrevivan, que algo los detenga un segundo antes de la muerte, y el esclavo renuncie a su deseo sometiéndose a los deseos del otro. De esta forma, el esclavo reconoce al amo como tal y se hace reconocer por él como esclavo (aquí subyace la idea que el esclavo prefiere ser esclavo). 

Después de este primer enfrentamiento, el amo le impone al esclavo un trabajo  servil al que éste se somete voluntario. El amo (como animal y natural) satisface su deseo consumiendo lo que el esclavo ha producido con su trabajo. Esto produce una transformación en el amo que le va a permitir vivir como gozador, dejando de ser animal: ha realizado su humanidad como consumidor, sufriendo pasivamente la Historia sin crearla, incorporándose al rol de consumidor. 

El amo solo evolucionará exteriormente, ya que fiel a su principio de identidad, permanecerá en su condición esencial, obstinándose en su identidad consigo mismo. En cambio, el esclavo podrá evolucionar voluntaria y activamente (humanamente), aunque querrá dejar de ser lo que es. Sólo él podrá querer negar y superar su esclavitud. Por tanto, el destino del esclavo –según Hegel, filósofo alemán y revolucionario de la dialéctica– es promisorio, podrá ir trabajando y perfeccionando su liberación, hasta crear el Ciudadano Libre del Estado Universal Homogéneo, o lo que éste era el Imperio Napoleónico.

Lo que hemos visto, en resumen, es la necesidad de dejar al esclavo con vida para destruir su autonomía y someterlo a los deseos de alguien “superior”, el amo, donde éste representaría la conciencia autónoma o ser-para-sí y el esclavo el ser-dado, o dicho de otra forma, el que obtiene un reconocimiento sin valor, pues no es un hombre reconocido por otro: ha erado el camino. Esta visión social y humana de los roles de poder ha facilitado la inclusión de la antropología como de gran poder comunitario para todos nosotros, ya que fue el colonialismo quien ayudó a esta rama de la ciencia social y no al revés. 


Las palabras

Con las palabras queremos controlar, superficializar la idea clara y distinta de los cuerpos – un guiño a Descartes –, formas, contenidos, olores y otras pulsiones difíciles de “explicar”, como la seguridad, el amor, el sexo, el género, etc. Creamos términos que no sabemos qué significan y nos obligamos a autorizarlos e institucionalizarlos para que se convierta en un lenguaje de masas. Lo que muchos no saben, es que las cosas son, sin más. El tiempo no existe, se inventó, y sin embargo no dejamos de preocuparnos por la hora que es a la hora de ir a comer – una nimiedad total-, nos preocupamos por entablillar todo y cada uno de los ramilletes temporales libres que tenemos para encajarlos, para no preocuparnos, para no sentir que “no somos”, para evidenciar un silencio reconvertido en harmonía social, pero que sin embargo, nos aleja de la condición humana por la que estamos aquí, que es compartir y no imponer, no rivalizar, ni ordenar o encajarlo todo.

Todo está debidamente ordenado en la naturaleza, no necesitamos que nadie la controle, pero sin embargo, creamos palabras para definir lo que es este orden y dotarlo de sentido, para luego talar árboles y no sentir lástima por ello. 

Eso es exactamente lo que hace el amo con el esclavo, inventarse una orden, imponerla, y consumirla. Justo lo que hacen la mayoría de políticos hoy en día – por no decir que es su leit motiv al exponerse públicamente a todos nosotros-, banqueros, o nosotros mismos. Hemos aprendido a imponer para que no nos impongan. Como el lobo que sale de su hábitat y sale a cazar para volver a su guarida algo más tarde. Ahora no matamos a nadie pero imponemos nuestra cultura, equiparando la violencia física a la violencia social entre grupos, lo que hoy llamamos Etnocentrismo entre culturas, ya sea de ámbito religioso, lingüístico, racial, político u invertido – pensar que la propia cultura es inferior a las demás obstaculizando su prosperidad o desarrollo personal, también llamado xenocentrismo-. Como concepto, es la tendencia a aplicar los propios valores culturales de referencia para juzgar el comportamiento y las creencias de personas criadas en otra cultura. El eurocentrismo, un tipo de etnocentrismo basado en que Europa es el centro de todo, históricamente y culturalmente,  es un ejemplo específico de este engranaje social.

Jordi Grau, antropólogo y profesor del Máster de Periodismo de Viajes en la UAB cuenta que de Javier Hurtado, un andino ecuatoriano para el que no existe el concepto de desarrollo, elimina los pertinentes “pasados” y “futuros” de su existencia. De esta forma, para ellos el subdesarrollo no tiene sentido para crecer como personas, puesto que mimetiza unos bienes materiales los cuales no son entendidos como propios de la cultura, sino que se definen como seres inmateriales. Se sienten “grandes”.


Grandes mentiras

¿Por qué nos creamos barreras internas entre nosotros mismos, si compartimos el 98% de información genética con el chimpancé, 85% con el pez zebra y 36% con la mosca de la fruta? Somos seres naturales que hemos desprestigiado nuestro valor en este mundo, nos hemos sentido más importantes que el resto durante mucho tiempo. ¿Por qué Dios tiene, en muchas culturas, forma humana y es un hombre? ¿Por qué si cambiamos la palabra Dios por Vida tendría el mismo sentido?
No hemos entendido nada de nuestro proceso como personas, sólo entendemos que debemos pagar una hipoteca a 40 años convertidos nuevamente en esclavos, pero no le vemos el auténtico sentido de harmonía a nuestra naturaleza, no aplicamos convenientemente las cosmovisiones del mundo, es decir, no sabemos evaluar ni reconocer correctamente las figuras  generales del mundo a partir de las cuales interpretamos nuestra propia naturaleza y la de todo lo existente en el mundo.

Los estereotipos, esas imágenes trilladas, con pocos detalles acerca de un grupo de gente que comparte cualidades, características y habilidades, limitan la creatividad y sólo pueden ser cambiadas mediante el razonamiento personal sobre ese tema. Por este motivo, es más fácil retroalimentar un estereotipo que cambiarlo, ya que supone más esfuerzo mental crear un concepto nuevo distinto del que habíamos evaluado, hipotetizado y sintetizado anteriormente. No obstante, es en la contraposición donde muere el estereotipo.
“Negro: persona que roba, inferior a nosotros, huele mal y que viene a nuestro país ilegal y sólo por la nacionalidad, para no trabajar” sería un buen ejemplo de ello.
Si ya no sabemos ver el mundo tal y como es, a lo mejor deberíamos echar un cortafuegos a nuestra televisión, pasando el filtro de la humanidad, para degustar con gracia y pomposidad qué contenidos, reflejo de la sociedad, pasarían el examen. Seguramente ninguno. Todos aniquilados. Con excepción de los documentales de la 2, religión hipócrita que llama a una redefinición de nuestro concepto como seres humanos. ¿Algún día podremos ver más allá de esa punta del iceberg de nuestra cultura – constructo que incluye conocimiento, creencia, arte, ley, moral, costumbres y otras capacidades o hábitos adquiridos por el hombre como miembro de una sociedad- sin ningún tipo de control, sin palabras? Ojalá el deshielo sea perspicaz en fundirse para gozar del cambio y la esencia de todo lo que nos rodea en todo su esplendor.


¡Oh, Pompeya, destrúyete sepultada por varias capas de ceniza, piedra volcánica y lava!

Plinio el Joven, que presenció el horror desde la bahía de Nápoles escribió:
“La mayoría rogaban a los dioses. Sin embargo otros decían que ya no había dioses; la última noche en la tierra había sumergido el mundo en una oscuridad eterna".

miércoles, 18 de abril de 2012

De viaje a Egipto con David Rull

Egipto es un lugar que todos creemos que conocemos bien. Que todos hemos visto en fotografías, en vídeos, en películas de Hollywood donde las momias pueden cobrar vida. Incluso los hay que han visitado el país, que han visto sus pirámides y sus templos, que han navegado el Nilo, uno de los  ríos más largos del mundo.

David Rull es licenciado en filosofía y egiptólogo. Esta última profesión, que a priori suena “de película”, le da la habilidad de transportar a sus oyentes en un viaje muy particular hacia África. Con sus historias y sus anécdotas, Rull es capaz de transportarte, sin necesidad de un avión o un barco, a las orillas del Nilo, a la magia de su tierra y sus gentes y a descubrir los secretos que esconde el norte de África.

David Rull
Fuente: David Rull

Historia y viaje van entrelazados desde el principio en nuestra cultura. Heródoto lo consigue en sus nueve volúmenes a los que llama “Historia”, y que no dejan de ser relatos sobre los viajes que emprendió para conocer el mundo y sus realidades. David Rull destaca a Heródoto, e inevitablemente el nombre de Ryszard Kapuscinsky sale a la luz. En su Viajes con Heródoto, Kapuscinsky hace algo similar al historiador griego. Consigue unir en un mismo libro disciplinas como el periodismo, la historia y el viaje.

Más allá de lo que pudiesen escribir Heródoto o Kapuscinsky, cuando David Rull habla de historia y de viaje, se detiene especialmente en su algo que le maravilla: los jeroglíficos. Los textos jeroglíficos son las primeras narraciones de viajes que existen. Se trata de grabados en los pasajes, antecámaras y cámaras sepulcrales de las Pirámides, y se consideran los relatos más antiguos documentados. Son también textos religiosos que dirigen el viaje de la persona fallecida hacia las estrellas circumpolares, las estrellas que giran alrededor de la estrella polar. Aun así, las pruebas de escritura más antiguas que se han documentado son de hace 3.300 años a.C. y provienen de unos grabados del Sinaí. Se trata de unos símbolos que fueron variando a lo largo de los años y que son, a su vez, el origen de nuestro alfabeto.

Ibn Battuta es uno de los viajeros desconocidos. Poco se ha oído sobre él. Rull le incluye en sus discursos por ser el mayor viajero del mundo musulmán. Su viaje por el oriente que duró veinte años lo relató con detalle en una crónica, siendo el retrato más fiel que existe de la parte del mundo que el aventurero recorrió en esa época. En su trayecto recorrió una distancia mayor que la de su contemporáneo homólogo Marco Polo, recorriendo en total el oeste, centro y norte de África, el sur y el este de Europa, Oriente medio, la India, Asia central, el sureste asiático y China.

El relato de sus andanzas, una especie de bitácora es una fuente fantástica de información sobre el Mediterráneo y Oriente en el siglo XIV: cultura local, costumbres, personajes, paisajes, y en especial mercancías y todo tipo de productos de comercio tiene cabida en su diario de viaje. 

David Rull ha recorrido los lugares más bellos del norte de África, y con el simple uso de un proyector y unas diapositivas, es capaz de transportar a todo aquel que se preste a las aventuras y a los lugares que a él le fascinan. 

Entre esos lugares se encuentra la Mezquita de Ahmad IbnTulun, en el Cairo (Egipto) que llama la atención por su similitud con la Mezquita de Córdoba. “Son contemporáneas y a su vez muy similares”. Esta mezquita, la más antigua y la mayor de El Cairo, fue construida por Ahmad IbnTulun, hijo de un esclavo turco del califa abasí Al-Mamun. Este joven supo moldearse el futuro independientemente de la tarea que desempeñaban sus progenitores y en pocos años se estableció como gobernante independiente de Egipto tras negarse a enviar el tributo anual a la corte abasí.

Mezquita de Ahmad Ibn Tulun, en el Cairo (Egipto)
Fuente: Los viajeros


IbnTulun fundó una nueva ciudad arrasando un cementerio cristiano y judío que se encontraba en aquella colina. Llamó a la ciudad al-Qata’i. Cuando los abasíes recuperaron el control, en el año 905, la ciudad fue destruida y arrasada. De su magnificencia, lo único que sobrevivió es la mezquita que se construyó en el centro. 

La segunda parada en el personal viaje de David Rull por Egipto y sus rincones, es la Ciudad Apolonia. Ésta es una ciudad situada entre Egipto y Libia, y es para David uno de los lugares más mágicos que él ha visitado, pues es un yacimiento arqueológico prácticamente virgen. Encontrar información sobre esta ciudad en internet es complicado. 

De la ciudad Apolonia a la “Atenas de África”, la “Acrópolis en Líbia”. Se trata de Leptis Magna, la ciudad romana más antigua del mundo y totalmente virgen que está situada al lado de Trípoli. Fue una ciudad importante de la república de Cartago, y posteriormente del Imperio Romano. Sus ruinas han sido declaradas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en 1982. 

Sabratha es otra de las maravillosas y antiguas ciudades a la orilla del mar Mediterráneo, situada unos 60 kilómetros de  Trípoli. En el pasado estuvo controlada también por el Imperio Romano, y fue uno de los puestos comerciales más importantes de toda la región. Hoy, su antiguo teatro es el monumento que más destaca del conjunto, construido hace 2000 años por los romanos. 

La última parada en este viaje es el Gran mar de arena, y la idea de que en el pasado en el Sáhara había agua. La existencia de fósiles de árboles y de la Cueva del nadador, hacen muy firme esta teoría. En la cueva, que se descubrió en medio del desierto, aparecen grabadas, supuestamente, las imágenes de tres hombres nadando. 

Rull continúa su viaje, ahora fuera de las fronteras del Nilo. Su atención se centra en el Kailash. El monte Kailash es un lugar sagrado que se encuentra enclavado en el Tíbet, cercano al Himalaya. Tiene la particularidad de ser un sitio sagrado, tanto para budistas como para hindúes. Allí confluyen las creencias.

Monte Kailash, en el Tíbet.
Fuente: Monte Kailash


Para los hinduistas, este lugar es en donde reside el dios destructor Shiva. Y también allí, para ciertas gamas de la creencia, es el sitio donde van a parar las almas, algo así como un paraíso. Además afirman, que se trata del centro del mandala  del mundo.

Los budistas tántricos creen que el Kailash es el lugar donde mora el buda Demchok, el representante de la dicha máxima. Todos los años se producen peregrinaciones masivas de diferentes credos hacia el monte de Kailash, siendo esta una tradición milenaria. Eso sí, en algo están todos de acuerdo: se puede rodear la circunferencia del monte, incluso esto puede generar buena fortuna, pero nadie debe pisar sus laderas, ya que está considerado como un pecado.

David Rull consigue así, con su recorrido personal por los lugares que más le han llamado la atención, contagiar al oyente de lo maravilloso de aquellos rincones más desconocidos, menos explorados y explotados por las sociedades occidentales como puntos turísticos por excelencia.

África: cuna de nuestros ancestros viajeros

“Los humanos, sea cual fuere nuestra procedencia y color, compartimos un único abuelo, un remoto antepasado de piel obscura  que ahora hace más o menos entre cinco y seis millones de años vivió en nuestra primera patria, nación o país: África, la cuna de la humanidad.” 

Así explica Jordi Serrallonga nuestra procedencia en su libro “Los guardianes del Lago”. Aún así, los humanos hemos querido desde siempre representar el papel principal, ser protagonistas en esta aventura que llamamos vida. Pero Jordi Serrallonga comenzó su clase desmitificando esta visión antropocentrista y acercándonos a la realidad, a nuestros ancestros; ya que todos nosotros, compartimos características genéticas y morfológicas con los primates.

Al principio, los homínidos vivían en los bosques de África, pero luego hubo un cambio climático: la tierra se empezó a secar. Así pues, el bipedismo que ya comenzó en los bosques, les fue de gran ayuda para poder moverse en las sabanas. El bosque les daba cobijo, protección; pero en la sabana, aparte de ser más insegura, era más difícil conseguir comida, y así comenzaron a usar herramientas. En la estepa, se ven obligados a cazar; y así surgen las primeras expediciones, cimentándose en el trabajo en equipo. “Según los mecanismos de la selección natural darwiniana, adoptamos la marcha bípeda y experimentamos un aumento gradual de la capacidad cerebral que nos condujo a controlar el fuego y a la fabricación de herramientas cada vez más complejas”. (Serrallonga, J.; 2010) 

Jordi Serrallonga
Fuente: Jordi Serrallonga


El fuego les otorgo protección, idea de grupo, pero también, les dio la oportunidad de poder viajar. Desde allí, saltaron a occidente: desde África a Asia, y más tarde también a Europa. De este modo, nosotros procedemos del los Homo sapiens, que evolucionaron en África y desde allí colonizaron el mundo reemplazando a las especies locales de Homo, y en Europa a los neandertales. 

Creacionismo y fijismo vs. evolucionismo
Hemos necesitado mucho tiempo para admitir nuestro parentesco con los primates. Durante mucho tiempo nos hemos aferrado a la teoría de la creación, el fijismo, sin ninguna posibilidad de cambio: una creación divina donde la especie humana se aferra a su papel de protagonista. Hasta que Darwin se atrevió a hablar de la teoría de la evolución, muy pocos plantearon la idea del cambio, a excepción de Buffon, George Cwier o Lamark. 

¿Pero en la teoría de la evolución, que pasaba con el ser humano? Darwin tenía tanto miedo a sus teorías que no podía hablar del origen del ser humano en su primer libro. Pero al final del libro, dejo caer una frase, que sin decir nada, entre líneas enseñaba más de lo que ocultaba: “Much light will be thrown on the origin of man and his story”. Más adelante cuando las cosas se calman, es cuando hace un manuscrito en donde habla del parecido del ser humano con el mono; finalmente, en 1871 publica su libro “El origen del ser humano”. Sin pisar el continente africano, dijo, que para buscar el origen del ser humano había que viajar a África, ya que observa que es donde viven humanos y monos. Fue muy criticado por ello, no solo por el hecho de emparentar al humano con los primates, sino que por suponer, que África ere la cuna de la humanidad. Esta era la mayor herejía en una época de imperialismos en el continente africano. 

Viaje científico y su difusión 
Siguiendo la huella de los primeros viajeros, de nuestros ancestros, surge otro tipo de viaje: el viaje científico. Ya que, lo que para muchos fue una anomalía, algo imposible de creer, fue el principio de un viaje científico y arqueológico que poco a poco nos está acercando más al entendimiento de nuestros orígenes. 

Algunos arqueólogos como Chapman y Bringham comenzaron con aventuras científicas propias de Indiana Jones, con la idea del arqueólogo coleccionista, que iba en busca del objeto para que acabara en la vitrina de un museo, totalmente descontextualizado. Esa fue la labor de los primeros arqueólogos: una labor totalmente descontextualizada. Fue Howar Carter, es descubridor de la tumba de Tutankamon, el primer arqueólogo meticuloso. 

Pero se podría decir que uno de los primeros arqueólogos en utilizar métodos científicos fue Louis Leakey, cuando después de estudiar en Inglaterra volvió a África con intención de buscar el origen de la humanidad en las excavaciones de Olduvai (Tanzania). Con su libro “Homo habilis” abrió el filón del periodismo científico, y en seguida se percato de que si no era capaz de sacarle jugo a divulgar sus descubrimientos, nunca podrían financiar sus excavaciones. Es en este momento cuando nace el binomio entre ciencia y divulgación. 

Louis Leakey
Fuente: Wikipedia


Leaky tenía la idea de que para saber si el hombre era el único que podía hacer herramientas era observar grandes primates, y para ello, mandó a Jane Goodall, Dian Fossey y Biruté Galdicas cada una por su lado a investigar homínidos. Ellas fueron las tres ángeles de Leaky, y al aparecer muchas veces en medios como National Gehograpic aprovecharon estos medios para la financiación, aparte de abrir el trabajo científico con los chimpancés de una forma más rápida, ya que National Gehograpic es una revista que llega a un público más amplio, no solo especializado. 

Otro científico consciente de la necesidad de la divulgación fue Sabater Pi, el primero en descubrir que los chimpancés también eran capaces de hacer y utilizar herramientas. Fue él quien descubrió el famoso Copito de Nieve, el único gorila albino en cautividad, ya que luego se le pudo ver en el zoo de Barcelona. Gracias a Copito, Sabater consiguió becas para trabajar en África. 

Por último, en lo que se refiere a divulgación científica, pero esta vez centrada en televisión, no se pueden dejar sin mencionar dos nombres: Rodriguez de la Fuente y Jacques Cousteau. El primero, por su serie documental “El hombre y la Tierra”, en donde da a conocer la fauna ibérica; el segundo en cambio, porque fue el primero en adentrarse dentro del mar para investigar y divulgarlo a través del conocido “Mundo submarino”.

La aventura de la ciencia 
Hasta hace poco el turista se conformaba con la foto para dejarlo de recuerdo casi olvidado en un álbum al fondo de la estantería. Hoy la gente quiere conocer más, quiere información. En estos tiempos de paquetes vacacionales elaborados a carrera, que cada vez olvidan más la calidad por un precio más competitivo en el mercado, los viajes de autor son una buena opción para viajeros, no tanto para turistas. Viajes elaborados a la carta de la mano de un especialista en el tema, un científico que vive con pasión cada palabra que dibuja con su boca, y que acompaña al expedicionario de una forma más cercana y personal. 

Jordi Serrallonga, es un científico soñador, que todavía sigue estudiando sobre el terreno y que con sus viajes de autor combina como en un coctel viaje, aventura y ciencia… todo ello acompañado de seducción, emoción, romanticismo y muchas ganas de aprender y enseñar. 

Nosotros hemos tenido el placer de saborear los viajes de autor de este primate arqueólogo, naturalista, pero sobre todo viajero, sin movernos de la mesa de clase.  Tras la huella de nuestros ancestros viajeros o de la mano de Darwin, Leaky, Sabater Pi o Rodríguez de la Fuente entre otros, hemos degustado este coctel de viaje y ciencia. La idea es hacer trabajos saliendo de los tópicos y con calidad. El público ha cambiado, quiere un viaje a su medida; quiere información. Y en realidad, este binomio funciona.

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