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Bienvenidos a la Odisea, nuestra Bitácora de viajes.

Primeras sensaciones en Florencia

Bogdan y Carla nos cuentan las primeras sensaciones que han vivido en Florencia como usuario y acompañante de silla de ruedas. Sus sueños respecto al proyecto, las reflexiones que les está despertando descubrir la Florencia accesible.

Como diseñar y participar en una expedición

Organizar una expedición es una tarea complicada que lleva meses de trabajo, gestión y burocracia. Es necesario tener capacidad para la logística, saber gestionar recursos humanos, saber evitar los problemas y también solucionarlos…Aprende de la mano de Jordi Serrallonga.

Fotografía antropológica de la mano de Artisal

La antropología, del griego Anthropos “hombre o humano” y Logos “conocimiento” es descrita como una ciencia social que estudia al ser humano de una forma integral. Descubre nuestro aprendizaje de la mano de Artisal.

La Odisea: punto y final

Nuestra tarea orientada al turismo accesible se traslada a El mundo accesible, una plataforma que nace fruto del trabajo durante el Máster en Periodismo de viajes.

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lunes, 29 de octubre de 2012

¿Y la magara, qué es?

Una uña personal, un diente de leche o muela del juicio, un mechón de pelo, un pequeño pañuelo o trozo de tela que haya tocado una parte de nuestro cuerpo, un recorte de tela o un papel con tu color favorito, un objeto de la infancia o un papel donde conste su nombre y una foto del alumno o de la casa de su infancia.
Fuente:http://gabinetecomunicacionyeducacion.com
 Llegar a casa y encontrarse con un e-mail de la Universidad que nos pide la entrega de todos, o alguno de estos objetos para la próxima sesión sobre África con José María Perceval es cuanto menos sorprendente. O como dice el propio José María: “solo para aquellos atrevidos que dejan en mis manos sus espíritus”. Y así daba comienzo la clase, decidiendo cada alumno qué o cuáles de los objetos citados anteriormente depositarían en una pequeña caja de cartón para después ser quemados en honor a las tradiciones espiritistas africanas.

Y así nos sumergimos en la historia que nos contaba José María sobre África, una historia en la que el protagonista era el animismo. Muchas etnias africanas creen firmemente en una fuerza vital universal, denominada magara que relaciona a todos los seres entre sí, y consideran que existe una relación entre el alma de los vivos y el alma de los muertos. El animismo está repleto de tabúes y prohibiciones que se hacen para mantener la armonía entre el mundo espiritual y el físico. Aquellos lugares o personas donde está concentrada esta magara están protegidos. Violar un tabú puede acarrear la maldición de toda una comunidad, que deberá entonces ser purificada mediante distintos tipos de sacrificios. Tabú y tótem son dos fenómenos que están ligados entre sí en muchas sociedades, y es que los tótems tienen implicaciones en determinados tabúes. Son unidades ‘mágicas’ comunes para las distintas etnias que necesitan identificarse a través de las mismas y que concentran toda esta magara o fuerza universal. Por último, José María nos hablaba de los chamanes, un individuo capaz de alterar la realidad colectiva de una comunidad, el único que es capaz de interpretar la magara y transmitirla al resto del grupo.

En su segunda clase la protagonista era América, o como él la denomina: tres continentes en uno. Pues según él América es Eurasia, África y como no, América. Y para argumentarlo nos dice: “el componente que define a un andaluz o a un catalán con su gazpacho o pa amb tomàquet es el tomate, y el tomate es americano. Y en cuanto al animismo de las sociedades amerindias, éste tiene sus orígenes en el continente africano. Y algo como la queimada gallega puede mezclar aspectos de ambos continentes. El conjuro probablemente proceda de antiguos rituales africanos, y el ron con el que se elaboraba provenía antiguamente de América”. Una clase repleta de curiosidades sobre el continente americano como el misterio del Quipú, o la guerra que se produjo en América por culpa de Google y sus infiltraciones a lo largo de los años en los continentes vecinos.

Por último una recomendación literaria de parte de José Maria Perceval: Armas, gérmenes y acero de Jared Diamond que ganó el premio Pulitzer en 1998. Visto lo visto… ¿Os lo vais a perder?

martes, 16 de octubre de 2012

Una cata de vinos auténtica


Cada vez somos más exquisitos en todo, y no iba a ser menos en una degustación de sabores profesional. En una cata de vinos, no sólo se utiliza el paladar para degustar, sino también el olfato y la vista. De ahí que el lugar ideal para hacer la cata deba estar correctamente iluminado, aireado, silencioso, carente de olores y a una temperatura media. Las copas a usar por los catadores deben ser transparentes e incoloras para poder apreciar su color y brillo. En la cata, se prueban con atención diferentes tipos de vinos para apreciar sus cualidades, escribir sus impresiones y asignar una puntuación. Los clientes pueden simplemente disfrutarlo, no lo puntúan. Es importante diferenciar entre la degustación profesional de la de los consumidores o aficionados.
La copa recomendada internacionalmente es la llamada copa Afnor, una copa más alta y estrecha que la que se tiende a usar hoy en día, la copa enologue. Esta última, una copa de tipo balón de boca más ancha que nos va a permitir introducir a la vez la boca y la nariz. Aunque esté hecha de cristal más fino tiene más peso, lo que gracias al pie más largo facilitaría los movimientos necesarios para olfatear el vino.

Consideraciones básicas
En la cata interviene, en este orden, vista, olfato y gusto, aunque también el tacto, ya que la lengua posee este sentido y nos puede dar información sobre su densidad, temperatura, gases carbónicos o turbidez. Algunas variedades como la Garnacha, sólo son cultivadas en España y la en la zona de la Cerdeña francesa. Para que un vino sea bueno, debe cumplir varias condiciones. Para empezar una buena orientación de la planta al sol, ya que la uva debería tener suficiente azúcar y no sufrir de insolación. Si apreciamos un sabor muy dulce, corresponde a uvas muy maduradas. Lo contrario en el caso de sabores ácidos, corresponderían a uvas poco madurados. En algunos tipos de uva concretos, influye mucho el cuidado de la planta, como es el caso del Priorato. Algunos viñateros franceses comprueban uvas del Priorato para compensar el sabor y color de las suyas.
Es importante saber que de la maceración saldrá plasmado un color u otro. Un vino rosado tiene un proceso de maduración de 12 horas, dependiendo del grado de calor con que se realice el proceso. Una de las personas que impulsó este sector fue Josep Raventós, que en 1872 introdujo el cava en Cataluña. Algunos tipos de uva son: Monastrell, tempranillo, Cavernet-Sauvignon o Cariñena. 

El Proceso
Para empezar una cata de vino, recomendamos encontrarnos en un lugar sin interferencias con otros olores. Si está en su casa, aléjese de la cocina. Es importante realizar una cata con una luz apropiada que nos permita ver bien las cualidades auténticas del vino. También es importante escoger una hora del día que esté lejana relativamente de las comidas, como a media mañana o a media tarde, y no fumar ni perfumarse.
Comenzamos con la cata visual, cogiendo la copa por la base para no calentar el recipiente donde está líquido. Observamos a través para ver el vino a contraluz o contra un fondo blanco, también puede ser nuestro dedo, apreciando su color, brillo y limpieza.
En la fase olfativa, primero se acerca sin agitar la copa hacia la nariz para inhalar los aromas primarios provenientes de la variedad de uva. Seguidamente, moveremos la copa en torno a su eje vertical, para que el vino suba por las paredes y así apreciar las “lágrimas” o “piernas” que deja el vino en la copa, denotando el grado de alcohol contenido, así como sus aromas procedentes de la fermentación, denominados secundarios. Se puede agitar nuevamente la copa para liberar más aromas y así percibir, si los tuviera, los terciarios. Todos estos sabores provienen de la crianza del vino, ya sea en barrica, en botella o en ambas. Se dice que un vino tiene bouquet si presenta aromas terciarios. Un coupage es un término francés que designa una mezcla de vinos de igual o distinta bodega.
En la fase gustativa, probaremos el vino con un pequeño sorbo, moviéndolo de un lado a otro de la boca con la lengua para apreciar el dulce, salado, ácido y amargo, los cuatro sabores básicos: un vino redondo logrará un equilibrio entre estos. También se suele permitir la entrada de aire por la boca mientras aún tenemos el sorbo en ella expulsándolo por la nariz, para así apreciar con mayor intensidad sus aromas por la vía retro nasal. Una vez degustado, se puede tragar o escupir. Normalmente se escupe para que el alcohol no pase a la sangre y el catador no adquiera un cierto grado de embriaguez. No se perderá ninguna sensación por escupir el vino.
Se dice que un vino tiene persistencia baja si su sensación en la boca después de haberlo tragado o escupido no dura más de 3 segundos, media si dura entre 3 y 6 segundos, y alta si su sensación dura más de 6 segundos.

¿Cómo describir las sensaciones?
Describir sensaciones requiere práctica y entrenamiento. Se pueden comparar los aromas del vino con sabores y aromas conocidos como son las frutas, así como flores, madera, ceniza, café, mantequilla, cuero, cacao, tinta china o tierra mojada, entre otros.
Las tonalidades más claras se aprecian en los vinos más jóvenes y más oscuras en los más envejecidos.  Según avanza la edad, su tonalidad del vino será, en el caso del blanco, amarillo pajizo o verdoso si es joven y dorado si resulta envejecido. Un rosado tendrá un color rosa pálido o fresa si es joven o asalmonado si es más viejo. Finalmente, un tinto tendrá un color rubí o cereza si no es envejecido y granate o teja si lo es.
Los vinos jóvenes tienen aromas afrutados o florales en olfato, mientras que los envejecidos pueden presentar aromas especiados como a canela o clavo, aromas balsámicos como menta o pino, o a madera. Al escribir sobre las sensaciones se paladean los sabores, etiquetándolos como afrutado, aterciopelado, cálido, astringente, ligero, con cuerpo, fresco, persistente, corto o seco.

Tipos de cata
La cata vertical es una sesión donde se prueba el mismo vino, con la misma etiqueta, de la misma bodega aunque con diferentes cosechas o añadas. En una cata horizontal, los vinos catados son diversos pero de la misma añada y denominación de origen. La cata ciega consiste en probar vinos de los cuales no se tiene información de dónde procede. Consiste en tratar de describirlos o puntuarlos sin tener ninguna sugestión ya que no se ve en la etiqueta o botella. 

El Máster en Periodismo de Viajes ha realizado una cata en Vinos Noe (Sant Cugat) con vinos pertenecientes a la gama Priorat, Penedès, Consell de Segre i Empordà, todos tintos. 

Lo que nos han podido enseñar en esta espectacular cata ha sido como aprovechar de los sentidos que tenemos para gozar aún más de la experiencia vinófila de los más expertos. Los agradables aromas que se pueden encontrar antes y después de mover el vino, o como detectar el espesor del mismo y sus características, han permitido abrir una nueva dimensión sensorial a tanta variedad. Sin esta cata muchos de nosotros nos hubiésemos sentido incultos al no entender nada más allá del sabor y la embriaguez que nos ofrecen estos líquidos. Todo lo que sirva para potenciar y saber apreciar mejor sus cualidades es bienvenido.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Cecilio Lera, de cocinero a docente

Cecilio Lera es un prestigioso cocinero zamorano que dejó de lado los fogones para convertirse durante dos días en docente gastronómico de la primera edición del Máster en Periodismo de Viajes. Con las pilas cargadas, Cecilio abandonó su tierra natal y sus labores como alcalde de Castroverde, Zamora, para coger un avión rumbo a Cataluña y deleitarnos con su gran experiencia en el ámbito culinario.

Cecilio Lera ante los estudiantes de Periodismo de Viajes.


Llegó el momento, y vestido de cocinero, Cecilio se dio a conocer ante nosotros. Antes de estabilizarse a nivel nacional como un cocinero de categoría, comenzó su formación en Suiza e Italia. Con mucho amor y junto a su mujer, fundó el “Mesón del Labrador” en el año 1973 en Castroverde. Empezó siendo un restaurante especializado en comida de caza, pero con la crisis, y debido a que éste se encuentra en un ámbito puramente rural, Cecilio ha tenido que crear una serie de actividades para fomentar que la gente visite su local. “Ahora por tomar dos copitas de vino ya te multan, y mi restaurante que está en medio de la nada, se ve afectado por ello”, comentaba Cecilio. 

De entre estas actividades destaca la jornada de la vendimia, pues Cecilio tiene la suerte de poseer una bodega nada más y nada menos datada del S.XVI. Se realiza en los meses de Septiembre y Octubre y aquellos que asistan podrán participar en la recogida de la uva y la elaboración del vino. También realiza jornadas de caza, que constituyen un referente en la cocina de Castilla y León.

Pero no solo nos dio a conocer su vida y su mesón, también nos mostró su experiencia como cocinero. Y es que “para conocer bien un sitio, es necesario probar su gastronomía”. Nos habló sobre todo de carnes y pescados. De la primera destacó la importancia de ser hábiles a la hora de comprar  carne de buey, pues en la mayoría de casos “nos dan gato por liebre”. Según afirma el cocinero, en un impactante 90% de los casos, lo que nos venden por buey no es más que carne de vaca gorda. Un timo que además se está poniendo muy de moda. De los pescados desmintió la idea de que el pescado de mejor calidad provenga del País Vasco, y es que para él, sin duda, “pescados y mariscos como los de Galicia no hay ninguno”.

Además de carnes y pescados, Cecilio trató por encima el tema de los vinos, la importancia del turismo gastronómico y el prestigio de los productos ecológicos. Productos con los que está muy de acuerdo por su salubridad, pero que a su vez critica por sus altos precios. Sin embargo, no podía faltar en su clase el tema de la caza, y es que Cecilio es famoso por su “perdiz con berzas”. Además, su hijo aprendió en India a macerar la carne con las cáscaras de fruta, y como la carne de paloma es muy dura, trasladó esta técnica hasta España para elaborar su famosa “pechuga de paloma”. Dos platos sublimes de los que está muy orgulloso pero que comparte con otros platos elaborados con jabalí, pichón o conejo.

Y como no podía ser menos… ¡Cecilio nos sorprendió con una degustación de dos de sus platos de caza: pichón y conejo en salsa! Aquí os dejamos un vídeo para que veáis la pinta que tenía.