Stephanie me recibe en su piso de Sitges y, como siempre, me da un abrazo que me deja sin respiración. Rápidamente se pone con lo que estaba haciendo hasta que he tocado al timbre, en este caso, lavarse los dientes mientras se prepara algo de comer. Nos encontramos por la mañana porque ella, afortunadamente, no se encuentra entre los cinco millones de parados en España, y tiene que trabajar por la tarde.Lee la entrevista completa en La Maleta de Carla




